Más de 5.200.000 desempleados para un país cuya población activa es de 23.000.000 millones es una auténtica catástrofe. Ningún país de la UE supera la tasa de paro española. Además el gobierno del país (el presente, y los anteriores también... desde hace siglos) está efectuando políticas que descaradamente benefician a los dirigentes y consejeros de las entidades financieras, y a los poseedores del gran capital, es decir, a los poderosos y sólo a los poderosos.
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| Bertrand Russel |
Si sabemos que la mayoría de grandes y medianas empresas han enviado a la calle a millones de ciudadanos; si además sabemos que miles de pymes, millones de autónomos, miles de pequeños comercios y microempresas han cesado su actividad, y los que aún sobreviven han reducido a mucho más de la mitad sus ingresos, y me refiero a los bolsillos de cada una de esas personas,... ¿cómo podemos permitir que prácticamente, y a pesar de la típica y falsa imagen de austeridad que intentan hacernos creer que adoptan los politicastros que nos gobiernan y nos han gobernado, tengamos la misma estructura estatal a nivel de instituciones y funcionariado?¿por qué es justificable despedir a un trabajador y no a un funcionario? Yo, amigas y amigos, no deseo que se despida a nadie, por supuesto, pero reclamo igualdad para todos. No puede ser que los sectores y las personas que producen riqueza económica real, los que aportan ingresos al Estado y al resto de estructuras institucionales, sean tratados de manera tan injusta e irracional por parte de los que tienen que velar por su bienestar y buen funcionamiento. “No se puede morder la mano del que te alimenta”, menos en España claro. Sin embargo la paciencia del grueso de la población se acaba. El constante bombardeo mediático y fáctico de desesperanza puede acabar en algo muy serio, el pueblo puede llegar a rebelarse ante tanta, insisto, injusticia. La subida de impuestos, la falta de crédito para que nuevos emprendedores inicien nuevos negocios que solventen el problema del paro, la urgencia por salvar los beneficios de los amos de las entidades financieras y otros plutócratas, el apestoso y conservador elitismo por parte de la sociedad dirigente que les provoca miopía (y tiranía...) e inconciencia, en definitiva, la obsolescencia del actual sistema capitalista y la avaricia de los que lo controlan y se benefician de él, puede hacernos pagar a todos, a ricos y pobres, un alto precio. Cuando las masas sociales no tienen nada, no tienen nada que perder,... salvo la vida. Y cuando día tras día los codiciosos amos de España, y los del resto del planeta también, tensan la cuerda de la dignidad dando aún más valor al dinero que al de sus esclavos, esta cuerda al final se rompe.
A principios de los años 30 del siglo pasado en su famoso “Elogio de la ociosidad” Bertrand Russell introdujo la idea de reducir la jornada laboral a la mitad (4 horas diarias) ya que consideraba que el nivel científico-técnico humano podía permitir al hombre alcanzar el bienestar universal. Yo comparto plenamente esa idea. Era y es la hora de repartir el trabajo, sobre todo en España. Pero para que esta idea sea factible en este país, y mientras por el momento no cambiemos el actual y obsoleto sistema capitalista por uno más humano y evolucionado (lo cual es mi auténtico deseo), habría que contentar al máximo a todas las partes afectadas con esta reducción de la jornada laboral. Al grano, mi propuesta, y junto a otras medidas para aumentar la eficiencia y la productividad, sería cambiar todos los contratos de 40 horas semanales a 32, es decir, trabajar cuatro días a la semana. Eso significaría reducir el sueldo en un 20% pero por otro lado crearía, a priori, una demanda de empleo de más de 3.500.000 de personas. Esto implicaría lo siguiente:
- Como dije antes, en principio y sobre el papel, aumento de las ofertas de empleo en más de 3.500.000 millones (15% población activa). Aunque es muy probable, y no debemos engañarnos, que muchas empresas o instituciones se reorganizasen y no contratasen en ese momento, la reducción de la jornada les permitiría sanearse para a corto plazo volver a contratar.
- Al tener un día libre más a la semana y trabajar REALMENTE 32 horas a la semana (este país está plagado de empresas que obligan a sus trabajadores ILEGALMENTE a trabajar más de las 40 horas a la semana que tienen por contrato; por ejemplo Decathlon, Calcedonia, y miles de empresas más), el trabajador puede formarse ese día para aumentar sus conocimientos, y mejorar su eficiencia y productividad. El Estado debe subvencionar esas formaciones hasta que las propias empresas puedan hacerlo. Debe establecerse un modelo de mejora de eficiencia continúa. Aprovecho para denunciar a aquellos empresarios que hipócritamente manifiestan que los trabajadores españoles son ineficientes e improductivos cuando su organización empresarial es obsoleta, ineficiente e improductiva ya de por sí. Es decir, a Fernando Alonso no le podemos pedir que gane un gran premio y menos un mundial de F1 llevando un Toyota Yaris con más de 130.000 kilómetros como el mío. Debo añadir lo siguiente, y va tanto paras empresas como para trabajadores: si no sabemos o inglés, o japonés, o chino, etc., no vamos a ninguna parte; si no sabemos utilizar las mejores herramientas informáticas no vamos a ninguna parte; si no invertimos tiempo en formarnos, si no renovamos nuestros recursos tecnológicos por otros más eficientes, no saldremos jamás de esta crisis sistémica.
- Limitar los ingresos anuales a un máximo de 120.000 euros brutos por año y aumentar el salario mínimo interprofesional a 12.000 euros brutos año. Es del todo insuficiente e inmoral limitar a 300.000 o 600.000 € de ingresos anuales a los directivos de las entidades financieras intervenidas o rescatadas por el erario público, cuando el salario mínimo es de 640 euros mensuales. Ejemplo: Emilio Botín “declara” un sueldo de 3 millones de euros anuales. Si hipotéticamente ingresara 120.000 euros anuales, se dispondrían de 2.880.000 para sueldos o para otorgar créditos e iniciar nuevos proyectos empresariales. Se mire como se mire nadie merece ingresar millones de euros anuales haga lo que haga y menos esclavizando a otros para ello.
- Por último, y una vez implementados los pasos anteriores y suponiendo que el nivel de desempleo estuviera por debajo de un 7%, las personas apuntadas al paro deberían cobrar de forma indefinida subsidio de desempleo con un tope de 800 euros (80% del salario mínimo el primer año y 60% el resto de años) pero trabajando para la comunidad en lo que fuera menester y/o formándose obligatoriamente 24 horas a la semana y el tiempo restante buscando activamente trabajo. Además, y siento ser impopular, y siempre al margen de una eco-economía y un nuevo sistema que es lo que más deseo, el finiquito por despido debería ser de sólo de un mes de sueldo, independientemente de la antigüedad en la empresa. Alguno me dirá: “Pero Pep, ¿te has vuelto loco?”. No, no me he vuelto loco. Para mí valorar a los empleados por su antigüedad y no por su eficiencia es una clara discriminación con respecto a los trabajadores más nuevos que quizás demuestren una mayor eficiencia que los más antiguos. Por otro lado ningún gestor que se precie de bueno se desprenderá jamás de un trabajador con muchos años en la empresa y que demuestre un alto grado de eficiencia. Mi experiencia en el mundo de las multinacionales me ha permitido contrastar lo siguiente: que con el tiempo los empleados más mezquinos van TREPANDO en la escala organizativa; que la mayoría de líderes sindicales lo son por sus privilegios y no por sus ideales; que en España se valora más el hacer (más bien pasar...) el máximo de horas haciendo ver que trabajas que el trabajar las que constan por contrato lo más eficientemente posible; que el amiguismo y las decisiones emocionales, como humanos que somos, está por muy por encima de la verdadera profesionalidad, etc., etc., etc.
Por último acabaré con esta frase de Pasqual Maragall:
“Hay una pasión por la ignorancia en este país que a veces me subleva” (http://www.youtube.com/watch?v=ircbT7_pNLY). , y esto viene de muy lejos. Todo lo que ahora nos acontece viene de esta secular e incrustada ignorancia española. ¿Por qué los dirigentes de este país tienen esta estúpida tendencia de hacerlo todo al revés de cómo debería ser?