miércoles, 15 de septiembre de 2010

LECCIÓN DEMOCRÁTICA ISLANDESA

Islandia es un pequeño país – según se mire; en extensión es casi tan grande como Inglaterra - situado al norte del océano atlántico y que tiene una población total de algo más de 300.000 habitantes. Algun@s de vosotr@s quizás hayáis tenido la oportunidad y la suerte de visitar o incluso vivir en Islandia, yo desgraciadamente no he tenido esa fortuna. Para los que no hemos tenido el gusto de visitar ese bello país, hasta hace unos meses lo poco que conocíamos de Islandia era su bacalao – que cada vez es más escaso -, sus “traviesos” volcanes y sus géiseres, además de sus avanzados y potentes sistemas de cogeneración geotérmica – lo permite su privilegiada, también según se mire, situación geológica; se encuentra sita justo encima de dos placas tectónicas continentales, la norteamericana y la eurasiática.

Ahora, y muy recientemente, también conocemos de su lección democrática al resto del mundo. Sí queridos amig@s, después de observar como los responsables políticos y económicos del planeta salen indemnes – y muchos de ellos enriquecidos – tras haber provocado la crisis económico-sistémica actual, y que ninguna institución, organismo oficial o judicial, comisión parlamentaria, etc, de los países ricos se haya planteado seriamente el llevar a juicio a aquellos dirigentes de entidades financieras, especuladores bursátiles, mandatarios políticos, ministros de trabajo, ministros de economía y demás personas físicas , responsables todos ellas del actual colapso sistémico mundial, lo único que me cabe decir es que a partir de hoy deberíamos mirar un poco más al norte en vez de ver tanto fútbol.

Tan sólo en Islandia, una remota y poco conocida república cercana al océano glacial ártico, se tiene la dignidad, decencia, sentido democrático, pero sobre todo, sentido común, de intentar juzgar, entre otras personas, a su anterior y negligente primer ministro ( el ex–primer ministro Islandés, Geir Haarde, y otros políticos importantes llevaron a su país a la bancarrota hace 2 años).

COROLARIO: Si deseamos un auténtico y nuevo sistema democrático de participación directa, debemos empezar a exigir responsabilidades, al igual que se intenta en Islandia, a aquellos politicastros que actúan impunemente en contra del interés general de la ciudadanía.

Pep Peragón

1 comentario:

  1. Carlos Hdez Castellano.

    Totalmente de acuerdo contigo, Pep.
    Debemos construir todos, con un esfuerzo desmesuradamente inteligente de conciencia humana, un estado justo, verdaderamente democrático, donde las personas tengan verdadera voz en el estado, un sistema donde cada ley, cada movimiento que afecte al pueblo, sea votado y consensuado por el pueblo, el verdadero espíritu del Estado. Esta medida se podría conseguir con fines tecnológicos no muy sofisticados, pero que conyevarían a la clase dirigente actual a perder todos sus poderes. Y es que actualmente la política ha pasado de ser el arte de governar al pueblo con el pueblo, a ser un mero medio para llegar al poder y hacerse con el control de todo un país que puede generar riquezas personales. No estoy en contra de la desaparición de todo sistema político, soy defensor de un Estado legítimo para una nacionalidad y un pueblo, ya que debe existir cierta administración (por supuesto libre y justa), para fomentar un régimen sostenible entre todos los ámbitos que efectua el ser humano. No podemos conformarnos con esta tiranía actual, un sistema donde cualquier persona, conservadora o progresista, da su voto a un político, cuyo poder es totalitario en cuatro años, sin que el ciudadano pueda volver a intervenir en ese intervalo de tiempo, quedando fuera de toda decisión para tomar ante cualquier escándalo o error fatal del sistema que imponga ese individuo. Vivimos en un Estado rodeado de otros semejantes, con democracias inestablemente estables, donde se le da el nombre de democracia al simple hecho de votar pero no participar en nada. Todos somos el pueblo, todos somos el Estado, no hay diferencia en nuestros derechos, ¿por qué las tiene que haber en nuestras decisiones? Tomemos la idea de una verdadera democracia, y levantémosla todos con fuerza.

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