viernes, 17 de septiembre de 2010

RICHARD DAWKINS

Much@s de vosotr@s ya conocéis la importantísima obra divulgadora del científico Richard Dawkins. Etólogo, zoólogo, humanista, catedrático de Oxford,... su currículum le avala, pero lo hacen aún más sus artículos, sus documentales, conferencias, ensayos (El gen egoísta, Destejiendo el Arco Iris, El espejismo de Dios, etc; su último libro es EVOLUCION: EL MAYOR ESPECTACULO SOBRE LA TIERRA ),etc.
Profundizaré sobre sus ideas más adelante. De momento os cuelgo aquí dos de sus mejores documentales. ¡Son extraordinarios! (Podéis verlos directamente con los gadgets de más arriba o utilizar los link de más abajo).

¡ Qué los disfrutéis ¡

Pep

LOS ENEMIGOS DE LA RAZÓN



http://www.youtube.com/watch?v=-nneHBjXzUU

http://www.youtube.com/watch?v=nnaoWKx1E2Q

http://www.youtube.com/watch?v=WhgLZhLCzeE

http://www.youtube.com/watch?v=FCFN_Qd2Pxg

http://www.youtube.com/watch?v=6UZc5qpjLHw

EL VIRUS DE LA FE

http://www.youtube.com/watch?v=NuGacJVUtkQ

http://www.youtube.com/watch?v=G81nSuo-0q4

http://www.youtube.com/watch?v=VYnkN0hfNlM

http://www.youtube.com/watch?v=BPXmA8pUpcQ

http://www.youtube.com/watch?v=_YxOB4Qcdcw

2 comentarios:

  1. Carlos Hernández Castellano

    1ª Parte.

    Buenas tardes Pep.

    He tenido el gusto de ver los dos documentales de este gran científico, y ahora me aventuraré a intentar hacer mi crítica sobre el tema.
    Me va a ser difícil intentar resumir mis puntos de vista sobre este delicado y ambiguo asunto, pero lo intentaremos.

    Como todos sabemos, la religión, hoy en día como en épocas anteriores, tiene un peso significativo dentro de nuestra sociedad y las otras muchas del globo. La religión, la fe, la doctrina divina o como la queramos llamar, ha proporcionado, desde tiempos inmemorables, respuestas fáciles a las incógnitas tan variadas y desmesuradas del ser humano. Y todo este beneficio, todo este apoyo y refugio, por el simple precio de seguir un estilo de vida marcado por unas directrices que no eran ni son difíciles de seguir. En nuestros tiempos, y más concretamente en la sociedad occidental, creo ver que el peso de la religión está cayendo en picado. ¿Y por qué? ¿Cuál es el motivo que hace que ese pensamiento tan férreo sucumba? Pues sencillamente, la razón. En occidente (o en todos los países desarrolados), la sociedad (en general) dispone de suficientes medios para autoabastecerse, para sentirse seguro, y para encontrar miles de respuestas a sus centenares de preguntas (aunque a veces no sean muy convincentes). Ante este panorama, ¿qué obligación tiene un ser humano de creer en algo que lo proteja continuamente, si el propio sistema lo protege y le da respuesta a todo? Ninguna. Con esto reafirmo mi posición, al creer que la religión es un mero pensamiento colectivo que un grupo de personas cercanas ponen en funcionamiento, para avastecer sus mentes de tal grado de autosugestión que ningún acontecimiento perjudicial para sus vidas les comporta un fallecimiento anímico que les pueda afectar profundamente. Y según mi pensamiento y mi argumento, la religión, como podemos observar, tiene mayor peso en zonas donde miles de personas carecen de recursos, y no donde una sociedad tiene de todo. ¿No proporciona felicidad y autosugestión positiva en una persona endeble de conocimiento y desgraciada, que si reza o predica con la idea de un Dios o ser supremo, quizás el día siguiente su fortuna será mayor? ¿Pero qué sentido puede tener que una persona asfixiada de dinero pida más fortuna? Claro está que puede haber excepciones en nuestro mundo actual, pero la idea de un Dios acogedor y protector radica imprescindiblemente de los deseos de cobijo y protección.
    Todo espíruto verdaderamente crítico y cuyo objetivo sea la búsqueda de la verdad, encontrará con simple meditación que el hecho de que haya un ser supremo es verdaderamente fictício, por no decir ridículo. Desde mi punto de vista defiendo con creces la diversidad cultural y histórica de nuestro mundo, y me opongo a una globalización que todo lo pretende absorver, y uniformizar la cultura. Pero la cultura no es sinónimo de religión, por eso tenemos que defender la legitimidad del primer término, y respetar el segundo.

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  2. Carlos Hernández Castellano

    2ª Parte

    ¿Pero cómo respetarlo? Yo no soy creyente, únicamente creo en las posibilidades del hombre, en lo descubierto y en lo que queda por descubrir, y cualquier cosa que vaya más allá de mi imaginación, tiendo a aborrecerla, como la religión. Aun así, no creo que sea pertinente despreciar a ninguna persona creyente, es más, por muy científico que uno sea, no creo que nadie no se sorprenda y se maraville con los increíbles espectáculos sociales y culturales que nos da la religión. Pero por supuesto, aunque nos veamos obligados como especie social y democrática a respetar cualquier ideología, no tenemos porqué predicar un pensamiento erroneo. ¿Qué quiero decir con esto? Pues que todos estamos de acuerdo que la religión difunde información errónea, sin ningún fundamento, que debemos respetar a todas aquellas organizaciones que deseen practicar la religión, también. Pero los organismos supremos de gobierno, que deben estar centrados en el progreso de la sociedad y el pueblo, deben prohibir cualquier predicación de hechos erróneos en la educación de los más pequeños, y que la religión sea opcional únicamente por decisión única.
    Si dejamos que cualquier doctrina religiosa se haga con el poder de controlar a aquellos cuyo único plato en la mesa es la fe de Dios, esta doctrina acabará vendiendo ideas a precio de oro, y se convertirá en un ente administrativo capaz de govenar el mundo entero, como lo hicieron antaño las tres religiones más poderosas del mundo: la cristiana, la judía y el islam. Estas religiones, no contentas con servir a los más necesitados de una idea que podría aliviar sus cargas, se apoderaron de la idea para conseguir poderes, riquezas, y matar en nombre de su pacífico Dios. De esta manera se contruyeron tres pilares ideológicos fundamentados en la hipocresía y en la sangre de millones de infieles.
    No contentas con hacerse con el poder, la religión sirve para argumentar estilos de vida basados en mandamientos o hechos divinos, que antaño sirvieron para adormecer a los pobres y servirse de ellos, y que hoy en día sirve para desviar fortunas, hacer guerras y matar en nombre de Dios, o delimitar fronteras políticas, como en el caso de EEUU, se jura el cargo de la persona más poderosa del mundo sobre la bandera y la biblia, para de manera simbólica, justificar todo lo que se hace desde el gobierno por la pátria y la fe en Dios.

    Finalmente, y para acabar, me gustaría remarcar mi punto de vista. Defiendo la naturaleza del hombre, defiendo la búsqueda de la verdad, y como protocientífico y espíritu crítico estoy en contra de cualquier ficción religiosa frente a la verdad absoluta. Aun así respeto las creencias de otras personas, creencias que a veces tanto ayudan a quienes tan poco tienen y no pueden refugiarse en nuestra tecnología avanzada, si no únicamente en un halo espiritual de autosugestión. Pero estoy totalmente en contra del uso de la religión por parte de desalmados que se aprovechan de aquellos desgraciados para conseguir poder a base de anteponer las leyes de Dios ante todo, es decir, aquellas administraciones privadas e hipócritas que defienden la fe por intereses propios.
    Todo esto lo debemos convatir con nuestra inteligencia, debemos dejar de subencionar públicamente a entes religiosos privados, evitar predicaciones que confunden a los menos críticos y sobretodo fomentar un sistema educativo universal basado en la ciencia y en el conocimiento verdadero. Con estos pilares, la religión desaparecerá en los países desarrollados, y solo permanecerá en las mentes de aquellos más necesitados, que la abandonarán cuando de verdad sepan la razón de por qué viven como viven y por qué tienen que rezar en vez de luchar por sus derechos.

    Solo así conseguiremos anteponer la verdad científica al dogmatismo espiritual, fomentado en la ignorancia, la autosugestión y la hipocresía más malvada.

    C.H.C

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Comentarios