miércoles, 9 de febrero de 2011

"Más de 700 niños murieron en Afganistán en 2010". Titular del diario Público (9 de febrero)

Indignante. Estos pobres niños asesinados por el capital, deberán estar en la conciencia de toda esta gentuza que sólo piensa en tener más y más dinero. La inacabable codicia de estos encorbatados dirigentes del mundo, los convierte en inhumanos, en despreciables animales sin sentimientos. El dinero para ellos lo justifica todo, incluso la muerte de niños inocentes, claro, cómo no son los suyos...
Autor: Sergi Peragón
Los lobbies económicos que se lucran de la guerra (en Afganistán han encontrado unos importantísimos yacimientos de litio) y sus secuaces, los desalmados políticos, hacen la guerra para que muera gente, niños y militares (a los cuales les han lavado previamente el cerebro), y multiplicar los beneficios económicos de las macro corporaciones interesadas en el conflicto. No, no hace falta que Wikileaks nos lo confirme, ya lo sabemos desde hace muchísimo tiempo, la guerra es un asqueroso y lucrativo negocio. Cualquier justificación de ella por parte de un político lo define como un ser inhumano y repugnante, una auténtica sanguijuela social.

Debemos estar cabreados, muy cabreados.... ¿pero qué narices significa estar en guerra en pleno siglo XXI?¿es que no hemos aprendido nada? Sí, hemos aprendido que nosotros, el pueblo, no decidimos ni queremos participar en ninguna guerra, pero ningún poderoso nos escucha. 

2 comentarios:

  1. Supongo que un montón de gente te ha mandado al carajo por tus ideas. El problema no es fin, el propósito si no la falta de realismo. Que tu caso,
    lo noble que parezca, pero es casi estúpida.
    El socialismo a fracasado para siempre y lo que queda
    es reformar el capitalismo. SOlo

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  2. La falta de razonamiento, el ímpetu por opinar con el único propósito de la opinión, y el deporte de la evasión de responsabilidades a través de la resignación queda demostrado completamente.

    El capitalismo no se ha reformado ni se reformará nunca, debido a que su esencia radica en la espontaneidad de lo económico y a la nula creación de impedimentos que dificulten el libre comercio. Este hábito económico, el capitalismo en si, no solo condiciona a la política, también condiciona al ser humano, creando en él un imaginario económico que le dicta sus pautas de vida basadas en el consumismo y el materialismo, alejando de él cualquier sentimiento humano y de especie. El capitalismo se nutre de los recursos de la Tierra, y como tal tiene que ejercer como máquina extractora allá por donde se implanta. Actualmente, como el imperialismo y el colonialismo no se lleva, se efectúan guerras con las más disparatadas historias creadas para justificar el robo de recursos para alimentar al capital, con los costes humanos y planetarios que ello conlleva. Esto es, por todos los lados, insostenible.

    El aborregamiento global hace pensar a todo sujeto que lo que no es capitalismo es comunismo o socialismo, que lo que no es azul es rojo. Eso es otro síntoma del control mental que ejerce sobre la población el sistema, ya que al propio capitalismo le va bien un color u otro, ya que nunca desaparece de una u otra manera.
    Al capitalismo le interesa el dinero, al socialismo le interesa el ser humano, pero a mi, como a Pep, nos interesa la vida en sí.

    Personalmente, con el único colectivo que me siento identificado es con la especie humana y con toda la familia terrestre que convivimos en este planeta. Todo sistema político y económico actual reniega de la esencia de la vida en sí, por eso me es imposible creer en ello. Con este fin, solo puede haber un sistema político y económico, común para todos los seres del planeta, y no tiene ningún nombre ni color, se llama sentido común.

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