miércoles, 9 de marzo de 2011

NI DE IZQUIERDAS NI DE DERECHAS, SOY FILÁNTROPO

Para mí, hoy en día, ya no resulta evolutivo definirme cómo alguien de izquierdas. La solución de los actuales problemas globales ya no es una cuestión de aplicar políticas de izquierdas o de derechas si no de adoptar medidas filantrópicas.
 
Si alguien me pregunta por mi ideología política, si soy de izquierdas o bien de derechas, inmediatamente respondo que no tengo ideología política – dado que ya no creo en la clase política – y que verdaderamente me considero un filántropo. Hoy en día, en el siglo XXI, debido a perversos prejuicios creados principalmente por el sistema capitalista planetario, no resulta práctico definirse como una persona de izquierdas – aunque dentro de un marco ideológico yo pudiera serlo – puesto que provocas que los seculares prejuicios, grabados a la fuerza dentro de las mentes de los “no - críticos”, impidan la comunicación directa con los que, en un principio, no piensan como tú. De este modo, filantrópicamente, los que estamos interesados en crear conciencia crítica podemos comunicar nuestras ideas, de entrada, sin que estas sean filtradas directamente por los prejuicios y tópicos políticos de nuestros interlocutores.

Conclusión: Antes de ser de izquierdas o de derechas somos humanos, y eso es lo que verdaderamente debería importar actualmente. En cambio las ideologías políticas son obsoletas, ya que éstas no se adecuan a las actuales necesidades humanas y, además, crean enfrentamiento. Cambiar el mundo, cambiar la actual locura global, progresar, ya no es sólo una cuestión de izquierdas si no de pura filantropía.

Pep

10 comentarios:

  1. Buenas tardes,
    la verdad es que la izquierda está estigmatizada, es evidente y hablar de ideología izquierdista es preponer en contra al interlocutor.
    Ideología es una agrupación de ideas, modos, praxis, parámetros para organizar el mundo,el país,etc.. con la idea de gobernarlo.
    Desde la filantropía, termino que comparto, ¿no entiendo como se puede cambiar o dirigir el mundo?
    Excepcional blog, lo añado a mi lista.
    Un saludo.

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  2. ¡Buenas tardes mentalista!

    Gracias por tu aportación. La filantropía por sí misma ya es un pensamiento, una forma de comportamiento humanitario, positivo y constructivo. Para mí, sin duda, la filantropía es una ideología, aunque, como muy bien dices, muchas ideologías son utilizadas para gobernar.

    La definición pura de la palabra ideología no contempla el dirigir o gobernar a otros, sino la aglutinación de varias ideas que definen la manera de pensar de un individuo o colectividad. Por supuesto que los grupos políticos tienen ideología (aunque algunos parece que en realidad no la tienen, dado su comportamiento), pero las ideologías, el conjunto de ideas, no son exclusividad de las organizaciones políticas y, en consecuencia, no todas persiguen gobernar, dirigir, o más bien, mandar (que es lo que, en realidad, se hace).

    Lo que se propone en este blog y en mi ensayo, entre otras muchísimas cosas más que resultan imprescindibles para el buen funcionamiento planetario, es que mediante la filantropía también se pueden crear nuevas formas de organización humanas, por ejemplo, con una auténtica democracia directa (sólo decide el pueblo y éste se representa a sí mismo) y con unos consejeros, unos sabios altruistas (elegidos también democráticamente, por supuesto) y sin privilegios, que guían (NO GOBIERNAN PORQUE NO TIENEN PODER EJECUTIVO), caso que fuera necesario, al resto para que todos, el pueblo, decida mejor mediante referéndums sobre su propio futuro. La idea es mucho más compleja. Si quieres profundizar en ello puedes hacerlo bajándote gratis mi ensayo en formato e-book, es muy rápido de leer y comprensible.

    ¡Un abrazo!

    Pep

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  3. Ok,
    ya me lo he bajado.
    A ver si lo leo.
    Bueno, la discursión es semántica, por lo que veo. Entiendo la ideología política como la aglutinación de ideas con la intención de cambiar el mundo o dirigirlo......aunque puede haber ideologías no políticas.
    Saludos.

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  4. lo suyo es el aprovechamiento de la energía perdedora, la que se pierde por las rendijas. saludos.

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  5. Pep de nada sirve ponerse la etiqueta de izquierdas, derechas, hippie o nazi. Parecemos adictos a los carteles y a las rígidas clasificaciones.
    El mundo y su naturaleza es cambiante, y autodefinirse es otra forma más de coartar nuestra libertad de movimiento y de adaptación, no se puede abrazar otra ideología que la de la incertidumbre, la del respeto y el aperturismo hacia todo lo que puede ser beneficioso para todo ser viviente. Todas las demás son motivo de enfrentamiento, dolor y distanciamiento. Todo nacionalismo, religión o doctrina es al final un error de visión, a mi entender, aunque sigo escuchando lo que todo nacionalista o religioso tiene que decir sobre cualquier asunto.

    Abrazo tu idea, es el antiguo haz el bien y no mires a quien, y yo añadiría: tampoco mires desde donde.
    Como siempre un placer leer y compartir contigo.

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  6. ¡¡¡100 % de acuerdo Largo Camino!!!

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  7. La segregación ideológica, desde mi punto de vista, la calificación de un u otro color, de uno u otro nombre, es, puramente y necesariamente, fruto de la existencia de desigualdades, de la existencia de ricos, pobres, gentes que tienen mucho y gentes que tienen muy poco.
    Dentro de un marco contextual, y atendiendo a la delicadeza de todo término en relación al ser humano, debemos de fijarnos en este actual sistema. A mi, como a Pep, como a muchas otras gentes de muchos otros países, pensamos que este sistema está obsoleto, que destruye cualquier manifestación de igualdad de derechos y limita enormemente la libertad de pensar. Somos, por lo tanto, críticos, críticos con este sistema, no nos gusta, es inhumano, innecesario e inútil para lo lejos que podríamos llegar como especie humana inteligente. Creo que en este caso, ya que la definición solo implica la crítica absoluta del actual sistema imperante en el planeta, y no otra cosa, la definición de antisistema o anti-antisistema (mejor dicho), anticapitalista, etc, cabe en todas y cada una de las personas, sociedades, grupos, etc, que estén en contra de esto, lo rechacen y efectuen una crítica férrea. Personalmente, y como todo ser humano debería reflexionar, me siento, en mi interior, simplemente, eso, un ser humano, un diminuto e insignificante ser humano que corretea en su diminuto planeta dentro de la bastedad infinita del universo, lejos del complejo de superioridad o egoísmo de otros. Para mi, y como para otras personas, el objetivo de nuestras mentes es, sin ninguna duda, alcanzar la humanización de la sociedad humana. Eso es ¡soy humanista, soy filántropo!, no cabe duda, deseo una sociedad, un mundo, donde los valores humanos, filantrópicos e intelectuales del ser humano lideren la consecución de un mundo relacionado y sostenible en todos los aspectos. En este mundo, sin ningún tipo de desigualdad, sin clases, sin pobreza ni riqueza económica, sin necesidad, por tanto, de una máquina represiva que es el Estado, de una democracia que haga sobrevivir a la clase opresora, donde las decisiones se tomen igualitariamente, sin necesidad de fronteras, y con objetivos completamente humano, ¿qué necesidad, hay, por tanto, identificarse con cualquier color, bandera o ideologia, a expensas de la filantropia y el amor a la naturaleza?
    Parece que todo ha quedado muy claro. No nos gusta en absoluto el actual sistema, y, por nuestro sentido y sentimiento crítico, lo aborrecemos y rechazamos con totalidad. No nos tenemos que identificar, en este sentido, con otra cosa que el sentimiento de derrocar por activa y pasiva a este sistema. Nuestro objetivo, por otra parte, está claro: una sociedad sin clases, sin fronteras, sin un Estado represivo, sin diferencias económicas adquisitivas (es más, sin dinero), totalmente democrática, humana y sostenible. En este punto, el de nuestro objetivo, está claro que la necesidad de identificación no es otra, ya que no cabe otra porque no hay diferencias en ningún ser humano ni entorno natural, que el del humanismo, la filantropia y el propio contacto con la naturaleza. Es ésta la bandera que tenemos que alzar cuando alcancemos nuestro objetivo, la bandera del planeta y de la unión definitiva, no otra, ya que no hay otra cosa que elegir entre el bien absoluto y la racionalidad.

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  8. Respecto a esto, queda claro por consiguiente que la identificación segregadora en cuanto a la crítica del sistema y la consecución de nuestro objetivo es completamente innecesaria.
    Ahora bien, para ir del punto A (el actual anti-sistema) y el punto B (el sistema humano), en los quales hemos dichos que cualquier identificación que no fuese la crítica y la humana seria innecesaria, hacen falta unos medios.
    Estos medios han de derrocar el actual antisistema y lograr alcanzar el sistema humano definitivo. Por lo tanto, los medios tienen que tener una crítica y unos objetivos completamente humanos. Precisamente, y por ello mismo, el hecho de criticar un sistema y intentar instaurar otro más humano, puede tener, sencillamente, el nombre de persona humanista, persona filántropa, grupo o sociedad humanista o filántropa, etc.
    Pero lo que biene a continuación es algo muy importante. Si de verdad nosotros, actualmente, estamos debatiendo por la adjetivación o el uso de palabras para descrivir algo sencillamente humano o inhumano, es, porque, verdaderamente, existe algo de tal sigificación. Y si existe algo de tal significación, es, precisamente, porque hay en nuestra sociedad comportamientos inhumanos. Por lo tanto, y como hemos comentado antes, la única causa de la adjetivación a los comportamientos de cada ser humano y a las ideologias o grupos que aúnan a éstos, son, sencillamente, por la existencia de clases. El simple hecho de que haya desigualdades entre clases según su poder adquisitivo, es la causa de la existencia entre los comportamientos humanos e inhumanos, y, por lo tanto, de la adjetivación de las sociedades que son humanas o inhumanas. Pero la cuestión es algo meramente definitorio, pues, como hemos dicho que la adjetivación de una ideología referente en cuanto a la crítica del actual sistema o dentro del objetivo sistémico alcanzado sería una estupidez, la adjetivación en referente a los medios para destruir y conseguir tal objetivo, es referente de la naturalidad histórica y de la organización. Históricamente, dentro del contexto de división social y desigualdad política y económica, se ha definido a los que apoyaban esta tendencia como "de derechas" (lo sumo e indiscutible), y "de izquierdas" (lo disidente, lo no habitual), a aquellas personas o grupos que querían más igualdad y transparencia. Dentro de este marco "de derechas e izquierdas", han surgido infinidad de tendencias que apoyaban una u otra cosa, una ideologia mas concreta u otra, las ideas de un pensador o de otro. Pero siempre, por seguridad, dentro de "las derechas" o "las izquierdas". Está claro que la derecha y la izquierda actual no tiene ningún tipo de calificación por su extricto contenido inhumano. También, como persona racional, denuncio todo tipo de segregación que haya dentro de las organizaciones que intenten destruir este sistema y construir otro más humano.

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  9. Por tanto, como conclusión, me refiero a que la adjetivación de una u otra ideología que no sea la humana y la filantrópica en cuanto a la crítica del actual sistema y en cuanto en la consecución de un objetivo sistémico totalmente humano es innecesaria.
    Pero también subrayo, que dentro del contexto de los medios para destruir el sistema inhumano y construir otro más humano, la adjetivación se contempla por motivos históricos a la hora de defender o rechazar las diferencias entre personas. La organización de los medios para conseguir ésto también utiliza la adjetivación no solo para diferenciarse de lo inhumano o relacionarse con las ideas de un pensador o una determinada acción, sino para hacerse escuchar y proponerse como alternativa.
    Por supuesto, pienso que la segregación de los grupos que intentan cambiar el mundo "o de izquierdas" es un acto en si inhumano, y llamo y clamo por la agrupación, la unión y la fuerza de lo humano para destruir este sistema y contruir otro más humano. También pienso, por supuesto, que la adjetivación para definirse dentro de un marco crítico al actual sistema y dentro de un marco de un sistema totalmente humano, es en si, completamente prescindible.

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  10. Algún día, si el ser humano da el siguiente paso en su evolución, ya no habrá ideologías políticas, ni probablemente creencias religiosas que lo conduzcan. Habrá humanidad, simplemente. Pero ese paso, estoy seguro, se dará desde la "izquierda" :-D, y no será un camino de rosas, ni mucho menos...

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