jueves, 31 de marzo de 2011

“La increíble historia de un hombre de Dios en el Congo” ( Un cuento de Ana Salcedo)


El hombre, como especie, dedica mucho tiempo a averiguar sobre su pasado, quiere saber de sus raíces, de sus inicios inciertos, de su controvertido origen. Sin embargo continua sin haber encontrado hasta ahora una respuesta definitiva, lógica y aceptable al respecto.
Tan sólo tiene pobres muestras de huesos fosilizados que poco aportan a tan complejas preguntas. El ser humano tan sólo puede especular sobre su prehistoria, puede realizar hipótesis, filosofar, puede suponer, inventar o intentar reconstruir acontecimientos que fueron presuntamente reales en el pasado.
Por eso, me gustaría contaros una fábula extraordinaria. La interesante historia de un hombre de Dios, la historia de Christian, un defensor de la fe a la vez que amante de la naturaleza, que decide pasar una larga temporada lejos del caos de la ciudad para disfrutar del medio salvaje, en las menguantes pero todavía exuberantes selvas africanas, sin saber que lo que le acontecería le cambiaría la vida para siempre.

He aquí mi cuento sobre Christian el hombre de Dios...

“La increíble historia de un hombre de Dios
en el Congo”
(Un cuento de Ana Salcedo)

“Christian sentía una gran admiración por los gorilas. Su pasión por ellos le llevó a realizar un largo viaje hasta las húmedas y salvajes cumbres del Congo. Deseaba poder estudiar y fotografiar el comportamiento de estos maravillosos animales. Quería sentir la pasión que Diane Fossey sintió por ellos.



Tras un largo viaje en avión y todo terreno, Christian llegó a su destino, las selvas del este del Congo. Una vez allí se instaló en un campamento dentro del Parque Nacional Virunga.

Los días pasaban lentamente. Nuestro hombre se impacientaba pues no conseguía divisar ni un sólo gorila.

Pero un día, tras interminables caminatas bajo la lluvia, sumergido en barro hasta las cejas, en una de sus extenuantes expediciones descubrió, por fin, una familia completa de unos 15 ejemplares de gorilas con sus crías. Notó que el corazón le latía más deprisa de lo normal. Le costaba respirar. ¡Estaban allí!¡Justo delante de él! . Christian se dispuso a acampar silenciosa y cautelosamente, intentando no caer en la torpeza de invadir su territorio y su espacio vital, que con tanto recelo protegen estos grandes primates.

Si encontrarlos le costó mucho esfuerzo aún lo fue más conseguir que confiaran en él. Pero después de varias semanas pudo, increíblemente, familiarizarse con ellos. Con el tiempo los gorilas se le acercaban cada vez más.

Hasta que un día, de repente, un enorme espalda plateada, el macho dominante del grupo, se colocó frente a él, desafiante, a tan solo a unos pocos metros. Nuestro hombre apenas sí podía tragar saliva. Sin saber bien por qué, el gorila, de golpe y porrazo, arremetió contra él. Le zarandeó con sus poderosísimos brazos, como si fuera un muñequito, le rugió abriendo su gigantesca quijada y le dio a entender que no era bien recibido allí. Christian no olvidará nunca en la vida sus grandes colmillos, su potente mandíbula y su intimidante mirada. Fue justo en ese instante, cuando se miraron fijamente los dos seres, cuando sucedió algo extraordinario, antinatural. La comunicación entre las dos especies surgió de la nada, la telepatía mediaba entre ambos, entre el simio y el humano. El gigantesco gorila empezó a transmitirle mensajes y difusas escenas sobre lo que parecía ser el origen de la historia de la humanidad. Nuestro protagonista tocó al gorila en la mano para cerciorarse de lo que le pasaba era real, que no soñaba. El gorila por su parte le apretó tan fuerte la mano que se la fracturó en varios pedazos.

Al cabo de un rato el gran simio empezó a calmarse, pero continúo con su mirada fija en los ojos del insignificante y dolorido homo sapiens que sujetaba. Y comenzó de nuevo a comunicarse con él telepáticamente.  Empezó a contarle una verdad desagradable, una verdad que a ningún mortal le hubiera gustado escuchar por dura y cruel pero, según el gran primate de la selva, era la auténtica y pura verdad.

Este fue el sorprendente diálogo telepático que ambos tuvieron.

Espalda Plateada: ¿Qué estás buscando entre nosotros?¿qué quieres?¿es que no ves que podría matarte con sólo apretarte un poco entre mis brazos? Humano, ¿es que no tienes miedo?

Christian, aunque muy dolorido por su fracturada mano, le respondió.

Christian: Claro que tengo miedo y siento mucho respeto por vosotros, pero mi curiosidad es mayor que mis temores y es ella la que me ha traído hasta aquí. Quiero estudiaros y entender como vivís. Quiero indagar sobre vuestro comportamiento y costumbres, quiero aprender algo sobre vosotros.

Espalda Plateada: ¿Aprender? Vosotros los humanos no sabéis lo que es aprender. Tan sólo sabéis destruir. Todo lo que no alcanza a vuestra comprensión es destruido. Os creéis muy listos pero en realidad sois muy poco inteligentes, ¿quién si no sería capaz de destruir su propio planeta?.

El espalda plateada parecía querer hacer pagar a Christian las barbaridades cometidas por la humanidad entera...

Christian: No es cierto. Nuestra inteligencia es superior a la del resto de seres vivos por eso somos los amos del planeta. Incluso hacemos proyectos para explorar y explotar la galaxia. Pronto viajaremos a través del espacio en busca de otras civilizaciones inteligentes.

La mirada del gorila era cada vez más penetrante y terrorífica. Estaba muy enfadado.

Espalda Plateada: Deja que te aclare algo insignificante y presuntuoso humano. Vosotros no sois un producto de la selección evolutiva como muchos erróneamente pensáis, sois el resultado de una mala mutación, una degeneración, sois una anomalía, una plaga. Vuestro ADN fue modificado por un evento cósmico que ocurrió hace unos pocos millones de años y que afectó a algunos de nuestros predecesores comunes, a los que en ese momento no estaban a cubierto de los rayos Gama. Fue la radioactividad lo que provocó la indeseable mutación que sois actualmente. Ese acontecimiento os expulsó del paraíso. Pasasteis de ser unos seres que amabais a vuestro planeta, a las destructivas criaturas que sois ahora. Nuestro instinto animal nos hizo alejarnos de vosotros, para protegernos. ¿Os habéis percatado de lo débiles que sois en realidad? Yo tengo 20 veces más fuerza que cualquiera de vosotros, sois frágiles, parecéis enfermos, escuálidos y sin pelo. En el pasado, después del cataclismo, sólo sobrevivieron aquellos de vuestros antecesores que aún eran amamantados por sus madres hasta mucho después de haber dado el primer paso. Vuestras crías no podían valerse por sí mismas hasta la pubertad. Poco a poco con el tiempo os olvidasteis de nosotros, vuestro hermanos, creísteis ingenuamente que ya no erais monos.  Empezasteis a vernos como a enemigos, como simple alimento, como a una especie inferior a la cual someter y aniquilar.

Christian: Pero nosotros no descendemos directamente ni del chimpancé ni de los gorilas. Nuestra inteligencia superior está demostrada, nuestra capacidad de pensar, el habla, nuestro dominio de la tecnología, somos capaces de construir, somos mejores que vosotros en todo eso...

Espalda Plateada: Descendéis de las mismas razas de simios que nosotros. Los hombres, los gorilas, los chimpancés, los bonobos y los orangutanes, todos somos hermanos y tenemos los mismos ancestros. Vuestra capacidad de pensar, de hablar, de hacer fuego, construir, no es más que el resultado de la mutación. Vuestras energías naturales se descompensaron. Lo que la naturaleza os arrebató físicamente os lo compensó con vuestro gran cerebro. Se os activaron partes del cerebro que estaban dormidas y, sin embargo, se os atrofiaron otras. Sí, vuestra supervivencia se la debéis a vuestro gran cerebro. Pero no sabéis utilizarlo, estáis locos. Vuestra falta de amor a la Tierra os trae enfermedades mentales, os vuelve agresivos. Sólo sabéis solucionar vuestros problemas con guerras. No sois mejor que nosotros ni tampoco perfectos, y si aún estáis vivos es de pura casualidad

Christian: Nosotros somos los elegidos, somos hijos de Dios. Tenemos un cometido aquí en la tierra, no somos animales como vosotros.

Espalda Plateada:  ¿Elegidos¿ Hijo de quién?¿Qué es eso de dios?¿Vosotros no sois animales?

Christian: Dios creó el mundo, y al hombre a su imagen y semejanza. El lo ve todo y lo sabe todo. El dice como tenemos que comportarnos para ser felices y poder ir al reino de los cielos después de la muerte.

Espalda Plateada: Estáis más dañados cerebralmente de lo que pensábamos. Te confesaré algo. El hombre en su miedo e ignorancia, creó a un dios a su imagen y semejanza, y no al revés. Nosotros, en cambio, no necesitamos inventar dioses que nos digan cómo tenemos que vivir o cómo tenemos que comportarnos porque es la propia naturaleza la que nos guía. No necesitamos hablar para comunicarnos, ni escribir, ni construir grandes edificios para cobijarnos o para adorar a alguna absurda deidad. No necesitamos hacer fuego para calentarnos o alumbrarnos, no confeccionamos armas para destruirnos los unos a los otros ni a otras especies diferentes a nosotros. No necesitamos vestirnos para cubrir nuestros cuerpos o para protegernos del frío, no necesitamos inventar una forma de vida totalmente absurda y artificial para poder sobrevivir. Pero, ¿No os dais cuenta? Sois una anomalía y todo lo que sale de vosotros no es ni bueno ni natural. Tenéis un gran problema insignificante humano. En cuanto a lo que vosotros entendéis por dios, no es tal, tan sólo es energía cósmica que en vosotros toma conciencia. Es simple energía concentrada y luz salida de otra energía mayor, y así sucesivamente. Lo que vosotros llamáis dios es pura energía y a ésta no se le puede dar nombre ni color ni forma ni olor. No habla ni da órdenes. No castiga ni premia. No manipula ni engaña, porque tan sólo es eso, energía. La energía interactúa con otras energías. A las que están en armonía las favorece, a las que no están en sintonía o buena resonancia, las repele o, simplemente, las transforma en otras formas de energía. Todo eso, y aunque sois vosotros los que domináis las ciencias, tiene que ver con la física pura, con las leyes de la naturaleza, no con creencias religiosas inventadas por vosotros los humanos. Sois unos entes peligrosos. Vuestras religiones son producto de vuestro desorden energético cerebral. Existe una especie de virus que vuestro cerebro a generado para consolaros y no sentiros solos. Es un hechizo para mentes ignorantes, equivocadas y miedosas. La energía no entiende de religiones ni de cosas materiales, ni de palabras ni libros, por eso vuestra existencia está totalmente desorientada y fuera de control. Estáis fuera de las leyes naturales y eso será precisamente lo que os destruirá.

Christian: Entonces quieres decir que, ¿estamos condenados a no ser felices? Eso no lo creo, sería demasiado cruel, aceptar esta realidad sería demasiado doloroso. Algo bueno tenemos que tener, somos bellos e inteligentes, capaces de cambiar el mundo...

Espalda Plateada: Mirad vuestro mundo, está plagado de infelicidad, de problemas, de injusticias, de dolor, guerras, conflictos y tenéis estúpidas creencias, os comportáis como enfermos mentales, como si estuvieseis locos. Si no reaccionáis  a tiempo, os destruiréis a vosotros mismos y al resto de seres vivos del planeta también. Quizás lo de ser una especie anómala, peligrosa y destructiva lo lleváis escrito en vuestros genes. Pero también puede ocurrir que el próximo accidente cósmico os repare el código genético dañado y os devuelva a la normalidad. Quien sabe... Pero mientras tanto, deberíais pensar en vivir en armonía con la naturaleza y con el resto de las especies. No penséis más en dominar y en destruir, porque en el intento podéis perecer vosotros mismos.

Christian:  ¿Quieres decir que tenemos que regresar a nuestros orígenes, recuperar el nomadismo y la vida natural para poder sobrevivir?

Espalda Plateada: Si, quizás sea ese el camino más fácil. En ese caso es probable  que ni siquiera tuvierais que trabajar para sobrevivir. Ese es otro de vuestros más necios inventos, el trabajo. Os habéis esclavizado los unos a los otros. Vuestro dinero y vuestras creencias han convertido vuestra existencia en un auténtico infierno del que no sabéis como liberaros. Pero es muy sencillo, solo tenéis que dar marcha atrás, a la normalidad, integraros de nuevo con la madre naturaleza, conectaros con esa luz. Debéis interconectar con ella vuestras energías y convertios en simbiontes del cosmos, del Universo. Sólo en simbiosis con la naturaleza lo veréis todo claro de nuevo. Lo sentiréis directamente y sin intermediarios, sin necesidad de palabras ni de libros que os expliquen lo que tenéis que percibir. La conciencia y el corazón os harán sentir de nuevo el instinto natural que parece olvidasteis hace miles de años. Y eso es todo mi pálido y bello monstruo. Anda y ve a que te curen esa mano...

El gran gorila hizo una breve pausa. Alzó su nariz y olisqueó el ambiente. Algo le intranquilizaba. Miró al humano durante unos segundos más a los ojos y dejó de sujetar el cuerpo del naturalista. Éste tal como cayó al suelo se quedó sentado.

Espalda Plateada:  Y eso es todo mi pálido y bello monstruo. Anda vuelve con los tuyos y que te curen esa raquítica mano...

Christian, después de envolverse con un pañuelo la mano, levantó la vista levemente por encima del follaje y vio, sumido en la más profunda tristeza, como metros más arriba, en lo más alto de la colina, los gorilas, encabezados por el enorme macho de espalda plateada, se internaban pausadamente en el interior de la tranquila y densa selva.

Minutos después la montaña quedó cubierta por una espesa e impenetrable niebla. Y así ha sido durante miles de años.”

Ana Salcedo



Nota: En homenaje a Daine Fossey defensora de los gorilas y que, presuntamente, fue cruelmente asesinada a machetazos por cazadores furtivos. Este hecho continua siendo hoy en día un misterio sin resolver.
Nota 2: Hoy en día tan sólo quedan unos 300 gorilas de montaña (Gorilla Berengei Berengei) en estado salvaje.

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