sábado, 30 de abril de 2011

LA SOMBRA DE UN GRAN ARTISTA ESTÁ EN EL CORAZÓN DE UN GRAN FILÁNTROPO (Por C.H.Castellano)

La capacidad de crear cosas de la nada con un fin totalmente subjetivo o sentimental parece ser exclusivo de la especie humana. Ya en la prehistoria nuestros antepasados dibujaban sobre las paredes escenas de lo más variopintas, y a medida que la civilización se asentaba y evolucionaba, las obras de arte se hacían cada vez más sofisticadas.
Foto: C.H.Catellano
Desde nuestros antepasados paleolíticos hace 40.000 años, pasando por los artistas de la antigua Grecia y Roma, por da Vinci y Boticelli, hasta los más contemporáneos como Munch, van Gogh, Monet, Picasso, etc, todos han dejado huella en la expresión artística de la creatividad del ser humano. No hace falta apuntar que la creatividad está presente en cada uno de nosotros, y que por ende podemos usarla en la expresión que más nos emocione o nos haga sentir mejor. Es cuestión de practicar y poner esfuerzo en aquello que nos apasiona, como estos artistas hicieron antaño con sus respectivas obras.

No obstante, en la actualidad, la creatividad y el espíritu artístico, como casi todo, ha degenerado en algo que se separa completamente del simple arte. Sin generalizar, la creatividad de muchos artistas se ha convertido en un simple negocio productivo (como tantas cosas en este sistema: la educación, la sanidad, la escritura, etc.). Así pues, parece que el arte se convierte gradualmente en algo material y tangible, comercial en si, lejos del objetivo espiritual y sentimental que debería tener para enamorar simplemente al público. Para saber cómo tiene que ser un verdadero artista, no hace falta buscar en libros de historia o de arte, sino solo imaginar a una persona que exprese unos grandes sentimientos por ejercer su creatividad y ofrecerla a la humanidad para el disfrute, enamorado del conocimiento y altruista sin fin.

Salvador Dalí, autoproclamado líder del surrealismo e intelectual sin límites fue un gran artista. Demostraba que el arte era su dote de creatividad más marcado, y por eso ejercía este don para crear y crear. Sus obras eran un regalo para el disfrute. Sus ansias por el conocimiento le llegaron a estremecerse por el mundo del psicoanálisis y de la física. Todo un intelectual con ganas de conocer todo lo que le rodeaba. Aun así la sutil carencia de sentimientos y el espíritu extravagante y egocentrista le hicieron frenar en un camino más allá del ser artista e intelectual, como muchos otros artistas pueden carecer de ciertas actitudes que decanten la balanza del ser artista o persona a uno u otro lugar. 
Foto: C.H.Castellano
Por ese motivo, el arte que subyace en cada uno de nosotros y que en tantas personas está presente, debe florecer de la creatividad, y mucho más allá de contemplarse como un buen artista en el arte de la creatividad, éste tiene que ser a la vez un gran humanista que crea para embellecer, un gran filántropo que lucha por la condición de ser humano, y un gran intelectual que persigue el conocimiento que despierta su arte y creatividad.

¡Parece ser que es hora adecuada para que los artistas se subleven por su condición y que comiencen a crear obras para cambiar el mundo!

C.H. Castellano

2 comentarios:

  1. Hay artistas mercaderes, hay mercaderes que son artistas y hay quienes solo son artistas.

    Cada cual según su necesidad.
    No todos tienen el hermano de Vincent Van Gohg.

    ResponderEliminar

Comentarios