sábado, 18 de junio de 2011

LA VIOLENCIA ESTÁ DENTRO DEL PARLAMENTO (Por C.H.Castellano)

El 14 y 15 de Junio se vislumbraban jornadas de protesta y movilizaciones, especialmente en Cataluña. El objetivo estaba claro: evitar a toda costa que los políticos catalanes entrasen en el Parlament para apostar por una serie de medidas injustas y antidemocráticas que recortarían aún más los derechos de la población frente a la crisis financiera del capitalismo.



El día 14 a las siete de la tarde miles de personas vieron las puertas de la Ciutadella cerradas. La protesta, que iba a consistir en acampar y rodear el parlamento para evitar la entrada de los políticos, se tuvo que efectuar en las afueras del parque por la medida ideológicamente opresora que efectuó el Govern de la Generalitat. No obstante todos los manifestantes lograron permanecer unidos y la jornada de protesta comenzó expectante con miles de personas durmiendo y cortando a la vez el acceso a las puertas del parque que dan acceso al parlamento.

Por la mañana el acceso parecía imposible por las barricadas humanas y materiales que los indignados levantaron. Aunque otra vez, el poder político y económico logró apartar a un lado la voz del pueblo y entrar por la fuerza en el parlamento con la ayuda de las cargas policiales. Mientras los políticos pasaban indiferentes ante las protestas del pueblo, acompañados de policías, en helicóptero, o a pie ignorando la indignación de la gente, la población se limitaba, como no pudo ser de otra manera, a humillarlos. Simplemente a humillarlos por todo lo que han hecho hasta ahora, por destrozar a la sociedad y mirar siempre por los intereses económicos.

Aunque muchos quieran convertir esas acciones en actos terroristas y que ofenden al derecho de la democracia, la verdad es que las miles de personas que mantuvieron las protestas canalizaron su indignación en una jornada de lucha pacífica y no violenta. Los tres casos de contacto físico (dos pintadas y un embadurnamiento salival) fueron casos aislados en los cuales no se puede generalizar, y en todo caso actos menores que, junto a los incontables abucheos y gritos contra las actividades inhumanas de esos políticos, sirvieron para demostrar la terrible desaprobación del pueblo ante esta clase todopoderosa. Más adelante, los políticos se limitaron a ponerse una mascara de mártires de la democracia diciendo que habían sido víctimas de un acto de barbarie violento y terrorífico que puso en vilo a la estabilidad democrática.

Cabe decir, queridos parlamentarios, que lo único que presenciasteis fue el fruto de vuestra cosecha, el premio a vuestra labor. Tras años de servidumbre al capitalismo, vosotros habéis pospuesto el servicio a la comunidad por los intereses financieros, y vendido al pueblo a todos los grandes capitalistas que han creado esta crisis. Habéis conseguido dejar sin trabajo, sin casa y sin recursos a muchísima gente, y esto de aquí es vuestro premio.

Mientras intentáis manipular la información y criminalizar al movimiento justificando la protesta pasada con actos de barbarie, la indignación crece día tras día entre las personas a las cuales representáis. Mientras calificáis de violencia las acciones legítimas del pueblo al abuchearos y al intentar impedir vuestra entrada para que no empobrezcáis más a la población, la gente sabe que la violencia más extremadamente ejercida con un puño de acero cada vez más antidemocrático es la que vosotros hacéis día tras día aprobando medidas injustas y antidemocráticas para solventar una crisis que no han provocado ellos. Vuestra violencia no tiene límites. Utilizáis la fuerza policial para reprimir movimientos pacíficos que os deslegitimizan. Los criminalizáis y os ponéis máscaras de santos benditos. Es vuestra violencia, la que ejercéis con la fuerza policial y la que imponéis en el parlamento, es esa violencia injusta y antidemocrática, la que hace sombra y intenta callar un movimiento pacífico y legítimo. Es esa vuestra violencia la que hace quebrar las libertades de la democracia, y no las protestas del pueblo que tanto os apresuráis a criminalizar.

Pero no os preocupéis, porque aunque sigáis con vuestra indecente y opresora violencia física y legislativa, el poder del pueblo, que jamás será vencido ni falsamente criminalizado, el movimiento social, pacífico y legítimo, corroerá vuestras más duras armas hasta destronaros de vuestro más sentido privilegio, pues andáis veloces hacia un muro de hormigón, destrozando a la sociedad que representáis por el camino, sirviendo al poder financiero como si fuese el "soma" de vuestra sangre. Pero esa droga os llevará a la fatalidad, y un día, tras el proceso popular mediante la revolución pacífica que vivimos, experimentaréis lo que es la justicia, la libertad y la igualdad al otro lado de vuestra ventana.

C.H. Castellano


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(Nota de Pep Peragón) Suscribo todas y cada una de las palabras de mi gran amigo Carlos. Y añado lo siguiente:

El bombardeo mediático criminalista y la repugnante, asquerosa y maquiavélica manipulación (por parte de las elites sociales política, intelectual, periodística, económica, etc) que se está ejerciendo contra la imagen de los indignados (que calculo somos más de las tres cuartas partes de la población mundial y me quedo corto) a raíz de las humillaciones que sufrieron algunos POLITICASTROS por parte de un reducidísimo grupo de exaltados, que no representan en modo alguno a la mayoría de indignados, son propias de un país totalitario. Me asusta el paralelismo existente entre los actos de la autodenominada, por los propios políticos, “democracia actual” (en realidad es una plutocracia controlada por sátrapas) y las fictícias acciones totalitarias descritas por Orwell en sus novelas.

Lo más bestia y maquiavélico que escuché de un político esta semana, y por parte de la señora Montserrat Tura, es comparar las pintadas de su chaqueta con las que los nazis hacían a los judíos. Esas sibilinas palabras cargadas de fétido y mortal veneno definen claramente a la señora Tura - que en realidad es médico de profesión, a pesar de que sus palabras son absolutamente perjudiciales para la salud pública... - y a la clase política, mentirosa, calumniadora y manipuladora, “que nos representa”. Calificar de “actos violentos” lo del otro día es como decir que tirarse un pedo en un ascensor abarrotado de gente es un intento de asesinato.

Más de 80.000 personas mueren al día de hambre por culpa de una clase política corrupta al servicio del capital, y eso sí que es violencia señores políticos, un par de pintadas y un escupitajo es solo una gamberrada. Los que aquí escribimos somos absolutamente pacifistas. Practicamos y predicamos la no-violencia, pero comprendemos perfectamente a los que lo hicieron porque, señores politiCASTROS, motivos le sobra al pueblo para eso y más... ¡Así que, y mientras tengan el poder – que no será por mucho tiempo –, esfuércense por hacer bien su puto trabajo!

Ah, se me olvidaba, liberen de inmediato a los arrestados. Que paguen la chaqueta de la señora Tura y estén un par de días haciendo una prestación pública, o algo similar, y ya está. Ni se los ocurra meterlos en la cárcel. Si hay alguien que debería estar en la cárcel son la mayoría de ustedes, por mentir e ir en contra de los intereses del pueblo y en favor de las elites sociales y económicas. Además, ¡qué cojones es esto de condenar a alguien hasta 5 años por escupir a un político o pintarle el cogote!, ¿creen que eso es justicia?¿creen que es un castigo proporcionado?¿creen que si a una persona "normal" un gamberro le pintara la chaqueta le caerían por ello cinco años de cárcel?. Ustedes deben tener los mismos derechos que un ciudadano de a pie, ¿quién coño se creen que son?¿son ustedes semidioses?... el colmo ya fue aterrizar delante del Parlament en helicóptero... son ustedes la re-encarnación de los peores defectos del hombre.

Señores políticos le guste o no les guste el sistema va a cambiar a mejor para todos, incluso también para ustedes, así que empiecen a allanar el terreno.

(Pido disculpas por mis imprescindibles palabrotas, son fruto de mi enorme indignación)

2 comentarios:

  1. Pues sí, aunque yo diría que la violencia está en la ausencia de conciencia, y en caso de haberla, del más oscuro ego-centrismo.

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  2. Yo te califico con sobresaliente, querido Pep. Prefiero palabras mal sonantes y sinceras(que al fin y al cabo son parte de nuestro rico idioma) que la perfumada letanía que nos ataca desde todos los altares y tribunas, perfumen que no logra disimular el olor a podredumbre de las lenguas que la sostienen.

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