lunes, 4 de julio de 2011

VEGETARIANISMO: UNA NUEVA FORMA DE VER A LA VIDA (por C.H. Castellano)

Cuando observamos la cantidad de injusticias que provocan las pautas de consumo de occidente en todo el mundo, no es extraño caer de rodillas y echarse a llorar.


En este contexto, la globalización ha estandarizado la dieta de toda la sociedad occidental, y el sistema político ha perpetuado un modelo agrícola insostenible, apoyado con el sistema económico capitalista, para maximizar los beneficios económicos en detrimento de lo básicamente existencial y necesario. Cuando se nos presenta este panorama, la necesidad de luchar contra este sistema inhumano es incuestionable. Pero a medida que impulsamos las luchas y participamos en el proceso revolucionario del cambio, debemos, desde un principio, cambiar como personas, y a la vez adoptar conciencia para convencer a nuestro entorno social que ese cambio es posible. Pues debemos ser el cambio que queremos ver en el mundo. En este sentido, tenemos que ser conscientes que la dieta que se nos ha impuesto genera una serie de problemas: más del 50% de la producción agrícola mundial se destina a la producción de piensos para el ganado y agrocombustibles, mientras hay más de mil millones de personas en desnutrición en todo el planeta; el 18% de las emisiones de gases de efecto invernadero que produce el ser humano son de origen ganadero; la extinción de especies acuáticas y la contaminación de mares y océanos por estas prácticas es una realidad; problemas de salud: cada vez hay más obesos y a la vez más desnutridos; deforestación por los nuevos cultivos y conflictos internacionales; transgénicos y mala calidad de frutas y verduras; el trato aberrante a los animales en las granjas industriales; etc, etc. El vegetarianismo es una nueva forma de consumo, pues, mientras exista este fatal sistema, logrará apartar a muchos de estos problemas.

Con el vegetarianismo estamos dejando vía libre para el desarrollo de nuestra conciencia y moralidad. Aceptamos que como especie inteligente podemos dar un paso más allá y dejar de depender para nuestro consumo de las vidas de otros animales, pues podemos incorporar los nutrientes y proteínas de éstos mediante legumbres o vegetales. Porque no queremos ver cómo los alimentos se destinan al ganado de occidente y no a las personas en desnutrición, ni que seamos cómplices de un maltrato a los seres vivos ni de una contaminación imperante. Tampoco queremos ver cómo se extinguen especies acuáticas por nuestro desorbitado consumo de pescado, ni tener problemas de salud, como cáncer o enfermedades cardiovasculares por nuestra desequilibrada dieta. Porque sin el consumo de carne, podemos ahorrar hasta el punto de poder adquirir los vegetales, legumbres, frutas, etc, en tiendas de productos ecológicos, cuya procedencia y producción acorde con la naturaleza está garantizada. Con una dieta vegetariana adecuada, no solo podemos dejar de comer carne y todos los problemas que ello conlleva, sino que podemos independizarnos del mercado convencional y optar por productos únicamente de producción local y ecológica.


Está del todo claro que nadie quiere problemas en el mundo, pero generalmente cuesta demasiado actuar y adoptar un cambio como este. No obstante, el cambio es necesario y depende de nuestra voluntad. Es importante que luchemos contra la globalización, el sistema político y el sistema económico, pero igual de importante es evolucionar como personas y crear conciencia. Por eso, el rechazo a las pautas de consumo dietéticas de occidente tiene que ser una realidad, y el vegetarianismo una solución para los problemas del planeta, los de los animales, y los de nuestra salud.
C.H. Castellano

3 comentarios:

  1. ¿Y la tan importante vitamina B12 que solo se encuentra en alimentos de origen animal?
    Estoy de acuerdo en que hay que llevar una vida sana, y sobre todo por la salud, controlar la ingesta de carnes, grasas animales y derivados, además de aumentar las verduras y frutas en nuestra dieta, pero no me parece normal volvernos todos vegetarianos, no es sano tampoco. Los chimpancés y gorilas primos lejanos de la especie humana no son vegetarianos, pese a que su dieta es muy rica en materia vegetal, no son del todo vegetarianos, se ha comprobado que comen insectos, huevos de aves y crías de estas, además a veces cazan en grupo a monos más pequeños, también a veces se produce canibalismo con animales de otros clanes.

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  2. Está claro que si los campos que se utilizan para cultivar alfalfa o maíz se utilizaran para cultivar hortalizas se podría alimentar a muchas más personas que llevaran una dieta vegeriana, pero por ejemplo los corderos que se crían de forma natural mediante transumancia comen plantas del monte, donde no hay casi nada aprobechable para nuestra dieta y las vacas de montaña o del norte se alimentan en praderas de hierva donde no crece otra cosa más que eso y no destruyen el paisaje como con la agricultura. Lo que me parece mal es lo del ganado estabulado, cada vez hay más granjas y eso no es sano, se alimentan solo con piensos compuestos y no andan lo suficiente, no tienen una vida sana, por lo que no pueden ser alimentos sanos y ya lo veremos a la larga. Lo que tampoco me parece normal es cortar cada vez más selva para hacer pastos para ganado, eso no está bien, y en la selva hay muchos recursos y gran biodiversidad que estamos perdiendo por culpa de las hamburguesas. Un saludo.

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  3. La razón de ser vegetariano no ha de ser impuesta ni controlada a toda la población. Es una actividad que ha de nacer de la conciencia del ser humano que la quiera practicar. El simple hecho de no querer depender de la vida de otros animales y no participar en el modelo de producción y consumo dietético de occidente y los consiguientes problemas ambientales que ello comporta, son motivos suficientes para adoptar esta conducta según las posibilidades. Las proteïna B12, si bien se encuentra en mayoría dentro de productos cárnicos, también se puede obtener de huevos y productos lácteos, que son compatibles con una dieta libre de carne y que no dependen de la propia vida de los animales. Los productos cárnicos no son imprescindibles, sus beneficios pueden ser siempre substituidos por otros productos. Muchas sociedades tradicionales e indígenas no han comido ni comen carne. El problema no radica en los nutrientes, pues pueden ser substituídos, sino en el hecho de comer por diversión en vez de hacerlo para vivir. Somos lo suficientemente inteligentes para pensar y cuestionarnos por nuestro consumo, no sólo cómo lo hacemos sino qué problemas conlleva su hecho. Si somos capaces de no depender de la propia vida de animales para nuestra subsistencia, ¿por qué no lo hacemos? No es sólo cuestión de cambio, es cuestión de adoptar moralidad a nuestras pautas de consumo y utilizar nuestras capacidades para evitar el daño que puedan producir nuestras acciones.

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